Ya no recuerdo tu nombre. El tiempo y la distancia han sido
los culpables de que esto pase. Es increíble, tú, el causante de mis risas
tontas, el que provocaba que comenzara a temblar cuando solo me mirabas y
el culpable de que no me salieran las palabras cuando te acercabas.
Será verdad cuando dicen que el tiempo lo cura todo. Me
curaste de ti.
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