Piensas como una decisión que tomas en un momento determinado, puede realmente ser la decisión correcta. Pero ves que te equivocas. Aunque creas que fue una decisión valiente, correcta y atrevida, no ha funcionado. Porque no es una acción que tengas que hacer en un solo momento y ya esta, a pesar de la decisión que hayas tomado es la valentía de no volver atrás la que tiene que ser constante.
Es como cuando un fumador decide dejar de fumar. No solo basta con apagar el cigarro.
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