- ¿Podría decirle que baje?
- Sí claro, ahora mismo baja.
Me apoyé en uno de los coches que estaban aparcados en la calle. Su calle. Había hecho un viaje demasiado largo solo por verle a él. Nunca había estado en esta ciudad, no conocía nada ni a nadie. Estaba demasiado nerviosa, más incluso de lo que me imaginaba en un primer momento. Las manos me temblaban. De pronto, se abrió la puerta y salió él, sin saber qué buscar o hacia donde mirar.
- No puede ser.
Le sonreí cuando me vio.
- Pero... ¿qué haces tú aquí?
Sonrió él mientras se acercaba hacia mi.
- He venido a verte.
Sin esperarlo me abrazó, fuerte. Me costaba asimilarlo, había pasado tanto tiempo. Demasiado tiempo sin verle, sin tocarle. Le abracé más fuerte aún. Poniéndome de puntillas, me acurruqué en su cuello y cerré los ojos. Seguía utilizando la misma colonia que me volvía loca. Le rodeé el cuello con mis brazos, intentando retenerlo, intentando recuperar todo ese tiempo en el que habíamos estado tan lejos el uno del otro. No pude evitar sonreír mientras era mío.
Noté como su fuerza disminuía e intentaba separarse de mí. Dejé que lo hiciera. Y mientras nuestro abrazo se rompía, me miró a los ojos aun cogiéndome por los brazos.
- No te esperaba.
Se le notaba a gusto, contento diría yo. No sabía cual iba a ser su reacción, siempre es todo tan raro cuando se trata de él y nuestra historia ha sido tan extraña, nada constante y con muchos altibajos, que no sabía qué iba a pasar cuando yo tocara a su puerta.
Con un movimiento firme y valiente, y sin dejar de mirarme con esos ojos verdes, me cogió del cuello suavemente y me besó. Esos besos inconfundibles, esos besos que solo él sabe dar. Que saben diferentes. No quería que ese momento acabara nunca. "Te he echado de menos", susurró él mientras me besaba. Entre beso y beso, entre mordisco y mordisco, yo me derretía aún más. Estábamos en medio de la calle, pero me daba igual, no importaba el resto del mundo porque estaba con él. Era él. Jugaba con mi labio inferior, mientras me acercaba más a él cogiéndome de la cintura. Le había echado tanto de menos, no solo a él, si no a todos esos momentos. "Echarte de menos no entraba en mis planes, pero ahora quiero echarte de más".
No hay comentarios:
Publicar un comentario