miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mad

"-          Es que no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar que nada de mi relación tiene ningún sentido.
-          -             Porque el amor no tiene ningún sentido. Uno no se enamora o desenamora por lógica. El amor es totalmente ilógico, pero tenemos que seguir amando, porque si no nos perderemos, y el amor se muere, y la humanidad entera se va al garete. Porque el amor es lo mejor que tenemos. Se que suena cursi, pero es cierto, tú le quieres y él te quiere a ti, y no hace falta que tenga sentido para que lo tenga. "

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Aire.

Los dos lo sabemos, no hay nada. Nunca hubo nada. Es extraño, a veces pienso que he perdido el tiempo, que he malgastado muchos momentos contigo. Pero, piénsalo bien, lo hemos perdido. No hay dudas. Ambos sabíamos que lo nuestro no iba a llegar muy lejos, que éramos muy diferentes el uno del otro. Pero ahora mismo me alegro, me alegro de que este conociendo a alguien que me hace sonreír cuando lo veo, me alegro de que gracias a ti, pueda ahora estar bien, me alegro de que nuestros caminos se hayan separado.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

"¿Pensabas que él te iba a esperar?"

No puedo evitar no hablarte. Es todo tan raro. Tú, mi rutina, mi día a día. Ahora de golpe, mi rutina se rompe, desaparece. No es justo. Me gustaba. Me gustabas.

Eras mi tranquilidad en medio de todo mi caos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Pecado inocente.

Cuando nos miremos en medio de todo el mundo, recuerda. Recuerda nuestro secreto, nuestros momentos a solas, esos besos que tanto me gustan. Pero disimula, haz como que no ha pasado nada. Si te sonrío, piensa que es mentira, que jamás lo he hecho, que esa sonrisa tímida no era para ti. Si no puedo evitar mirarte, olvídalo, piensa que ha sido casualidad. Si te rozo cuando paso cerca, ignóralo, no ha sido a propósito. Solo piensa en esas quedadas prohibidas, cuando mientras me besabas me acariciabas. Me mirabas. Me tocabas. 

Si te sigo viendo a pesar de todo, querrá decir que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería.

miércoles, 22 de octubre de 2014

TPM_22

Respira, decían. Explicadme cómo. Si la vida está llena de exigentes y que a la misma vez son unos incompetentes. Te piden, te piden, te piden y las cosas previas ni las tienen en cuenta. Y vale que formamos parte de un todo, y que tú trabajo es mi trabajo, pero son las 3:45a.m. tu estás durmiendo y !oh! ¡Qué sorpresa! Yo no. Dentro de unas horas no vengas con exigencias cuando no has podido cumplir parte del trato. A pastar.

domingo, 19 de octubre de 2014

Carta a mi conocido.

Es sorprendente como, sin esperarlo, conoces a alguien, a alguien que a priori no es nada para ti, comenzáis a hablar hasta que lo convertís en una rutina. Una rutina que la cual te sorprende, porque no te agobia, es más la deseas, y cuando esa rutina no está la echas de menos. Es tan sorprendente que finalmente conoces todo de él, absolutamente todo, y él de ti. Y te gusta. Te gusta que sepa cuando estas mal, o cuando solo con mirarte sabe perfectamente que piensas, aunque ni tu misma lo sepas. Que siempre está para ti, aunque no siempre de la forma que quieras. Te anima, te aconseja, te hace reír y hace que te olvides del resto del mundo. Y es entonces cuando piensas esa horrible frase "yo nunca he querido a nadie" pero de repente te das cuenta, sí que lo has hecho.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Carta a un desconocido.

No es un no quiero, es un no puedo. Eres una tentación para mí. Esa sonrisa, esa mirada. Me matas. Esas ganas tan inmensas que no controlo, que me surgen de abrazarte, de tocarte, de sentirte. Eres mi tentación.

Aún no te he besado y ya quiero más.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Una cama, por favor.

Hay días en los que es mejor no levantarse. No por nada, pero todo el mundo tiene uno de esos días, uno de esos días en los que sientes que no puedes, que sientes que todo es más fuerte que tú, que los únicos planes que realmente tienes en mente son ponerte el pijama, ese que tienes viejo y blandito, quitarte toda la porquería de la cara, hacerte un moño mal hecho, tumbarte en tu sofá y ver una de esas pelis que tanto te gustan. De esos días que no te apetece estar ni hablar con nadie, que sientes que todo falla a tu alrededor, que te planteas todo, si realmente lo que estas haciendo te apasiona o solo lo haces por hacer, por sentir que no estás perdiendo el tiempo, por llegar a ser alguien algún día. Ves como las cosas se acumulan, los agobios aumentan y el tiempo disminuye [...] Hay momentos en los que uno necesita parar. 




viernes, 15 de agosto de 2014

No es tan difícil, joder.

Yo también he sido una de las muchísimas víctimas de las películas de Disney. Era demasiado sencillo y demasiado previsible. Princesa conoce príncipe y ya está. Surge. Ni complicaciones, ni distancias. Pequeños problemas que surgen pero que con el lema de "El amor todo lo puede" se supera. Pero ¿por qué es tan complicado en la realidad? 

Vale que no somos perfectas, ni princesas de un reino. No queremos que nos prometan lo imposible, que nos consigan la luna, ni que nos lleven a lomos de un caballo blanco por la orilla del mar. Solo queremos un "dar y recibir", hablar hasta las tantas, diciendo tonterías y sonriendo como críos. 

Que te mire, que te abrace, que te bese y que te diga "buenas noches enana" sería más que suficiente. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Uno de tequila, por favor.

- Chicas, ¿queréis tomar algo? Si venís conmigo os invitamos a un chupito. - Sonrió amablemente el relaciones públicas.

Cómo no, fuimos con él, lo gratis siempre atrae. Fuimos una amiga y yo prácticamente corriendo detrás de él, nos lo había vendido tan bien. Llegamos a la discoteca, estaba abarrotada de gente. Entramos como pudimos, entre risas e intentando no perder de vista al relaciones públicas. Había un segundo piso. Subimos. Me acerqué corriendo a la barra, intentando no caerme de los tacones que llevaba, y mientras me acerqué riéndome a la barra, miré a un grupo de chicos que había a mi derecha. Poco a poco empecé a parar. No puede ser, uno de ellos me miraba mientras sonreía. De pronto, salió de entre sus amigos y se acercó hasta mi, sin quitar esa sonrisa que llevaba. "No puede ser" susurré.

- No, tú no.
- ¿Por qué yo no? - Dijo riéndose.

Sin esperar a nada, me cogió en brazos, levantándome encima de él. Era la primera vez que yo era más alta que él. No pude controlar mi sonrisa tonta. Mirándole a los ojos desde lo alto, le repetí:

- Tú no.
- Me amas.

lunes, 21 de julio de 2014

True

- Ante la duda hay que arriesgarse.
- Deberías aplicarte el cuento.
- Yo no dudo, sé que no.

miércoles, 9 de julio de 2014

Una última copa.

Maldita cerveza no volveré a beber nunca más. Prefiero irme antes de ponerme peor, y más siendo las horas que son.

- Yo te llevo.

Ni siquiera me había dado cuenta de que él estaba aquí. ¿De dónde ha salido?

- Pero si tú vas peor que yo. Tiene menos peligro que conduzca yo.
- Sabes que no te voy a dejar mi coche. Venga, sube.

No me acuerdo de este trayecto, solo escenas sueltas. Era un coche grande, más grande que el mío al menos, tiene ya sus años, pero me gusta el coche. Nos reímos, nos miramos. Es curioso, pensaba que nunca le había caído bien. Más risas, más historias. Me encanta.

¿Qué es este sitio? Parece una terraza privada, pero privada ¿de quién? Juntos nos acercamos a la mesa que está justo en el centro de aquel miniparaiso. ¿Eso es vino? Seguimos bebiendo, total, la ocasión lo merece. Era la primera vez que él estaba ahí. Conmigo. No se como hemos desembocado en esto, nunca hemos salido juntos de fiesta, ni siquiera eramos amigos. Pero era increíble. Todo lo era, incluido él. Por fin había llegado el momento que tanto había deseado, estar con él, solo con él. Me mira, sonríe, cuenta alguna anécdota más, una de esas que tanto me gusta escuchar, es perfecto. De pronto se levanta, empezó a bailar abarcando todo el espacio que esa terraza proporcionaba, era tan payaso. Yo mientras lo miraba, sentada en la silla bebiendo en esa copa de vino tinto y riendo entre tragos. Y entre paso de baile y paso de baile, se acercó a mi por la espalda. Mierda, ya estaba temblando otra vez. Cada vez se escuchaba mi respiración más fuerte. Me empezó a acariciar los hombros y el cuello. Muy despacio. Cierro los ojos. Acto seguido asoma su cabeza por encima de mi, me mira mientras sonríe y me dice:

- ¿Sabes que te podría dar un beso ahora mismo?

Con una actitud valiente y un tanto creída, me besó. Se lanzó sin titubear, juntando sus labios con los míos. No pensé que pasaría esto jamás.

- No. -Me aparté- Quita.

Sabía que él no quería besarme, era un efecto del alcohol, de la situación. No lo hacía por él. Me aparté de él, dejé la copa de vino en la mesa y me levante avanzando unos pasos para dejarlo atrás. Pero no me da tiempo, él también ha sido rápido. Me cogió del brazo y me giró, colocándome muy cerca de él, de su respiración, de sus labios.

- ¿Por qué no?
- Porque en el fondo tú no quieres hacerlo.

Esto solo es el final.

   Es curioso. Llevas deseando que llegue este día mucho tiempo, demasiado. Y cuando por fin ha llegado no quieres que llegue. Sabes que la próxima vez no será igual, él se habrá ido y todo será diferente. Ya no temblarás por los pasillos, ya no sonreirás como una tonta, ya nada. Se acabó.