- Chicas, ¿queréis tomar algo? Si venís conmigo os invitamos a un chupito. - Sonrió amablemente el relaciones públicas.
Cómo no, fuimos con él, lo gratis siempre atrae. Fuimos una amiga y yo prácticamente corriendo detrás de él, nos lo había vendido tan bien. Llegamos a la discoteca, estaba abarrotada de gente. Entramos como pudimos, entre risas e intentando no perder de vista al relaciones públicas. Había un segundo piso. Subimos. Me acerqué corriendo a la barra, intentando no caerme de los tacones que llevaba, y mientras me acerqué riéndome a la barra, miré a un grupo de chicos que había a mi derecha. Poco a poco empecé a parar. No puede ser, uno de ellos me miraba mientras sonreía. De pronto, salió de entre sus amigos y se acercó hasta mi, sin quitar esa sonrisa que llevaba. "No puede ser" susurré.
- No, tú no.
- ¿Por qué yo no? - Dijo riéndose.
Sin esperar a nada, me cogió en brazos, levantándome encima de él. Era la primera vez que yo era más alta que él. No pude controlar mi sonrisa tonta. Mirándole a los ojos desde lo alto, le repetí:
- Tú no.
- Me amas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario