sábado, 20 de junio de 2015

X

Estábamos los dos mirando la carretera en medio de un silencio incómodo, tan solo se escuchaba el motor de su coche. Ni siquiera la radio estaba puesta. Le miré disimuladamente y estaba serio, callado, mirando la noche. Era la primera vez que montaba en su coche y ahora que lo pienso, también era la primera vez que estaba a solas con él. El trayecto se hizo más largo de lo que en verdad era, pero cuando llegó el momento no quería irme. Paró el coche, el silencio permanecía dentro de aquel coche, y de pronto se giró y de refilón pude ver como mientras me miraba le salía una pequeña sonrisa. No pude evitar no devolverle la mirada. Poco a poco empezó a acercarse a mi, noté como mi respiración se aceleraba y me ponía más y más nerviosa conforme él se iba acercando y a día de hoy siguen siendo los dos besos más desgarradores de mi vida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario